Cómo las certificaciones ISO contribuyen a la continuidad operacional del transporte para la minería

Equipo ELB-compressed
  • La integración de las normas ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001 permite fortalecer la calidad de los procesos, la seguridad laboral y la gestión ambiental en la movilización de carga, contribuyendo a anticipar riesgos, reducir fallas y asegurar una mayor trazabilidad en servicios esenciales para la continuidad de las faenas mineras.

Chile, julio 2026.- En la industria minera, la continuidad de las operaciones depende de una cadena logística capaz de responder de manera segura, coordinada y eficiente. Según la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, un 95% de las mercancías de Chile se moviliza por carga terrestre y la minería moviliza cientos de millones de toneladas anuales de insumos y productos, por lo que una falla en el servicio, el mantenimiento de la flota o el cumplimiento de los procedimientos puede retrasar envíos y generar importantes pérdidas para las compañías.

En este contexto, las empresas de movilización logística que operan como proveedores del sector minero están consolidando un sistema de gestión integrado para sus operaciones de transporte de carga general y sobredimensionada, mantenimiento de flota y apoyo logístico para la minería a través de certificaciones en normativas como, ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001.

Ian Maitland, gerente de negocio de ELB, explica que la aplicación conjunta de estas normas permite abordar distintos factores que inciden directamente en la continuidad operacional.

“En el transporte para la minería no basta con movilizar una carga desde un punto a otro. Es necesario asegurar que cada servicio se encuentre correctamente planificado, que los equipos estén disponibles, que los riesgos estén controlados y que exista trazabilidad sobre cada etapa de la operación. Las certificaciones ISO permiten estructurar esa gestión y respaldarla con indicadores concretos, por lo que asegurar su renovación permite fortalecer la cadena de suministro”, señaló el ejecutivo de la compañía chilena.

En el caso de la norma ISO 9001, esta permite estandarizar la planificación, ejecución y seguimiento de los servicios, reforzando además el control documental, la gestión de proveedores y el tratamiento de no conformidades operacionales. En el mantenimiento de la flota, mejora la organización de intervenciones, la trazabilidad de fallas y la disponibilidad de equipos, ayudando a prevenir detenciones imprevistas y responder a las exigencias de las operaciones mineras.

Por su parte, la norma ISO 45001 está diseñada para la identificación de peligros, la evaluación de riesgos y la aplicación de controles operacionales en ruta y faena. A ello se suman capacitaciones, visitas a terreno y liderazgo visible, prácticas que buscan prevenir accidentes y proteger la salud y seguridad, tanto de conductores como trabajadores involucrados en los servicios ofrecidos.

Bajo aquella perspectiva de seguridad, Maitland agrega que “un accidente o una condición insegura no solo pone en riesgo a las personas, sino que también puede interrumpir una operación completa. Por eso, la seguridad debe estar integrada desde la planificación y mantenerse durante toda la ejecución del servicio”.

Finalmente, la ISO 14001 aporta herramientas clave para reconocer y controlar aspectos e impactos ambientales de la operación. Acá, la certificación incluye el manejo de residuos, el uso eficiente de los recursos, la medición del consumo de combustible por kilómetro, el control de emisiones y el cumplimiento de la normativa ambiental vigente.

Para ELB, uno de los principales desafíos de la integración de estos tres estándares fue avanzar desde una gestión basada principalmente en la experiencia cotidiana hacia un modelo más estructurado, documentado y medible, involucrando de manera transversal a las distintas áreas de la compañía.

“Una certificación no depende únicamente de contar con procesos declarados, sino de que las personas los conozcan, los apliquen y comprendan cómo sus decisiones influyen en la seguridad, la calidad y la continuidad del servicio. Ese es el principal cambio cultural que hemos impulsado en nuestra organización como un compromiso transversal, que a su vez ha permitido transformar un estándar en una práctica operacional”, concluye Ian Maitland.

Con más de 40 años de trayectoria y presencia en Pozo Almonte, Antofagasta, Copiapó y Santiago, la compañía proyecta que la renovación de estas certificaciones fortalecerá su capacidad para anticipar riesgos, optimizar procesos y responder con eficiencia a las exigencias de la logística minera.

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