Megatoma de San Antonio: Desalojo reabre debate por planificación territorial y el rol del Estado

AP-4-scaled-compressed

El desalojo de la megatoma de San Antonio volvió a instalar en la opinión pública la discusión entre regulación, planificación territorial y gestión del suelo en Chile. Más allá del conflicto puntual, el caso expuso los límites de un modelo que ha intentado ordenar el territorio principalmente desde normas generales dictadas a nivel central.

En ese sentido, para Ángela Prado, subdirectora del Centro de Estudios Territoriales (CET) de la Universidad de los Andes (Uandes), el problema no es la falta de regulación, sino su enfoque. “Pensar que la complejidad y diversidad territorial de un país como Chile puede ser abordada eficazmente desde regulaciones homogéneas y abstractas es, en rigor, una utopía tecnocrática”, afirma.

De este modo, la experta advierte que la diversidad geográfica, social, productiva y cultural del país hace inviable una planificación diseñada únicamente desde el nivel central. Por lo que, a su juicio, la discusión debe centrarse en distinguir qué materias requieren normas generales y cuáles deben ser gestionadas desde escalas territoriales con mayor conocimiento de la realidad local.

Normas abundantes, pero desconectadas

Prado sostiene que, en las últimas décadas, el énfasis ha estado puesto en una creciente producción normativa desde el centro, sin una lectura adecuada de los procesos reales que ocurren en los territorios. “Lo que ha ocurrido es una proliferación de normas centrales, genéricas y muchas veces inoficiosas, que intentan anticipar cada casuística posible, mientras fenómenos territoriales de enorme magnitud han quedado fuera del radar normativo”, señala.

En ese contexto, el crecimiento sostenido de las tomas de terreno aparece como una señal clara de esta desconexión. “No se trata de una ausencia de regulación, sino de una regulación mal enfocada: abundante en lo formal, pero débil en su capacidad de leer y gestionar los procesos reales que ocurren en el territorio”, explica la académica Uandes.

Finalmente, la experta indica que la sobreregulación termina debilitando la planificación en lugar de fortalecerla. “Genera rigidez, incentiva la informalidad y reduce el margen de acción de los gobiernos locales y regionales”, afirma, subrayando que una planificación territorial efectiva requiere concentrar la regulación central en lo esencial y avanzar hacia una descentralización real. Sin ese cambio, concluye, la planificación seguirá siendo un ejercicio normativo alejado de la realidad territorial del país.

 

Verificado por MonsterInsights