Para Ignacio Toro, gerente ambiental de Albemarle en Chile, la vista desde su casa de infancia lo decía todo: montañas a un lado, el horizonte de Santiago al otro. Forjó una convicción que aún lo guía hoy: que la naturaleza y el desarrollo no están en conflicto, sino que pueden crecer juntos.
“Nunca vi la naturaleza y el desarrollo como opuestos”, dice Toro. “Desde muy joven creí que podían —y debían— coexistir”.
Esa mentalidad ha guiado una carrera que abarca el mundo académico, las organizaciones sin fines de lucro, el gobierno y, ahora, la industria global. En cada puesto, la misión de Toro ha sido clara: construir proyectos sostenibles que generen valor para las personas, las comunidades y el planeta.
Cuando era director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental de Chile, Toro contribuyó a establecer el marco de consulta indígena del país dentro del marco de la normativa nacional de evaluación de impacto ambiental, vigente hasta la fecha. Involucró al presidente, ministros, líderes indígenas y expertos internacionales, contribuyendo a conectar sus diversas perspectivas. Su capacidad de escucha atenta, anticipar los puntos de fricción y liderar con empatía resolvió conflictos de larga data y facilitó un desarrollo con menos barreras y mayor confianza.
En Albemarle, Toro aplica su mentalidad colaborativa a uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía: un proyecto de litio de última generación en el Salar de Atacama, el salar más grande del país. La compañía está implementando un proyecto piloto de Extracción Directa de Litio (DLE), una tecnología que extrae litio de la salmuera y permite luego devolver la salmuera usada al salar, a la vez que aumenta la producción de forma flexible y escalable.
“La humildad crea espacio para escuchar, aprender y crecer. Es donde comienza el verdadero liderazgo.”
