“Silencio en Atacama: El empresario que apostó por la electromovilidad en El Salvador”
Por Red Mi País
Innovación con identidad atacameña
Romper con el paradigma de una industria acostumbrada por décadas al diésel exige algo más que tecnología: requiere convicción. En Atacama, el uso exitoso de buses eléctricos a gran altura está reconfigurando los costos, la logística y el impacto ambiental del transporte de trabajadores mineros. Este hito no solo demuestra la viabilidad técnica de la electromovilidad en condiciones extremas, sino que cierra un círculo virtuoso perfecto: vehículos impulsados por el mismo litio y cobre que se extraen de la tierra nortina. Detrás de esta revolución silenciosa estuvo el empresario atacameño Jorge Rojas Gutiérrez, quien en esta entrevista revela cómo transformó el transporte minero tradicional en un modelo sostenible, humano y eficiente. A continuación, las claves del proyecto que está cambiando el aire del desierto.
Jorge Rojas Gutiérrez, nació y creció con el paisaje de la Región de Atacama grabado en la retina. Hijo de la educación pública local y con una trayectoria familiar de más de 75 años en el competitivo sector del transporte terrestre, conoce como pocos los códigos de la industria minera y los rigores de la alta cordillera.
Lejos de acomodarse en la zona de confort del negocio tradicional del diésel, su espíritu de pionero lo llevó a fundar fruto de una larga trayectoria familiar, iniciada por Don Jorge Rojas Rojas, luego le sucedió Víctor Rojas Tapia, Padre de Jorge Roja Gutierrez, tercera generación de la empresa, quién logra convertir la empresa en el primer operador de la región en introducir buses 100% eléctricos en la faena de Codelco El Salvador. Aliado con ingenieros locales y desafiando los manuales técnicos internacionales, ha demostrado que las baterías de litio no sólo resisten las pendientes extremas y el clima del desierto, sino que son la clave para una minería verdaderamente humana y libre de emisiones. Hoy, a sus 46 años,
lidera desde Copiapó la revolución silenciosa del transporte minero en Chile, transportando trabajadores a más de dos mil metros de altura, demostrando que la minería verde es sostenible tanto ambiental como humanamente. En esta entrevista, el innovador atacameño repasa los sacrificios personales, los mitos derrumbados y el impacto real de una apuesta que está cambiando el aire del desierto.
Sentado en su oficina, Jorge Rojas recuerda con precisión los días en que sus colegas del sector le decían que no era viable adquirir equipos eléctricos, sin un contrato de un mandante que lo respaldasen, porque era muy alto el costo y no existían puertos de carga, sin embargo la convicción de este atacameño fue más fuerte, realizó todas las gestiones y sus clientes se unieron a la transición eléctrica, en una industria acostumbrada al rugido del diésel.
Desafiando la gravedad y el escepticismo
—¿Qué brecha u oportunidad vio en el mercado del transporte minero para decidirse a dar un salto tan radical hacia los buses eléctricos?
En El Salvador existía una promesa futura de electromovilidad, pero que aún no se concretaba, en tanto no teníamos contratos que nos exigiera electromovilidad, sin embargo el 2023 di el salto y adquirimos nuestro primer bus 100% eléctrico. Rápidamente un cliente lo pidió y comenzó a circular en la faena de El Salvador, el primer bus eléctrico, convirtiéndonos en la primera empresa local en cumplir este hito,
—La minería es una industria de decisiones frías y números duros. ¿Cuál fue el mayor escepticismo o resistencia que enfrentó por parte de sus clientes y socios al inicio de esta nueva apuesta?
Que el costo era muy alto, que no existía un puerto de carga en la ciudad, que la batería no duraría y que los equipos fallarían. Por supuesto que esto significó una inversión y logística importante, pero lo sorteamos con éxito, entendiendo que toda revolución implica esfuerzos, sacrificios y dolores de cabeza, que a largo plazo se compensan.
—Si pudiera resumir en una sola cifra o hito técnico el impacto actual de su empresa operando en la alta cordillera, ¿cuál sería?
Creo que el hito está en deuda, porque al no tener contratos con mandantes, no existe el reconocimiento de lo que esta ha significado.
—Cuénteme sobre el día más difícil de este proyecto. Ese momento exacto en medio de la faena donde llegó a pensar que la idea realmente no funcionaria.
Cuando atravesamos la dificultad de instalar el puerto de carga en nuestras instalaciones, ya que es un proceso que implica muchos requerimientos y adaptaciones que uno desconoce, y porque además no tuvimos apoyo del sector privado ni público, por tanto tuvimos que financiar todo.
Jorge Rojas Gutiérrez, Juana Gutiérrez Barraza, Víctor Rojas Tapia y Nicolás Rojas Gutiérrez, el Clan Familiar que conforman Turismo Rojas Atacama
Desafíos Técnicos, Operativos y Financieros
—El desierto no perdona. ¿Qué adaptaciones específicas requirieron estos buses para soportar la camanchaca, el polvo en suspensión y el congelamiento nocturno?
Las mantenciones de estos equipos son más complejas y más seguidas, por la condición geográfica en la que operan.
—Los buses eléctricos exigen una inversión inicial muy alta. ¿Cómo se convence a un operador tradicional de que ese costo se recuperará en el tiempo? ¿Cómo ha evolucionado el Costo Total de Propiedad (TCO) frente al diésel?
No he logrado convencerlos de la inversión a largo plazo, más bien, ha sido mejoran los valores y con la premisa del uso de energías limpias en beneficio de la sociedad.
—Para viabilizar un proyecto de esta magnitud, ¿qué alianzas estratégicas con el gobierno o empresas generadoras de energía fueron cruciales?
No contamos con alianzas estratégicas, ni pública ni privada, para llevar a cabo esta transición a la electromovilidad.
El Emprendedor detrás de la Máquina
—Usted es un hombre de la zona. ¿Hubo algún momento específico en su infancia o en su vida diaria en Atacama que le hizo decir: “Tenemos que cambiar la forma en que nos movemos por esta tierra”?
Desde que comencé el proyecto de refundar la empresa, visualicé la necesidad de trabajar con recurso humano local y negocios de la región, porque existe un mercado para ofrecer en Atacama y esto se relaciona con cuidar nuestra tierra, lo que implica asumir los costos y responsabilidades de evolucionar.
—Levantar este proyecto requirió un esfuerzo monumental. ¿Qué sacrificios personales o familiares tuvo que hacer para sacar adelante la empresa cuando nadie creía en su visión?
Trabajar de sol a sol y es algo que aún hacemos, incluso estando de ¨vacaciones¨. Cuando se está a cargo de un negocio en ascenso, no existen libertades de tiempos, por tanto la clave es reorganizarse y adaptarse a los cambios de planes de última hora. Mi familia tiene muy clara esta dinámica.
—¿Cuál es el mito más grande que los propios empresarios mineros todavía creen erróneamente sobre la electromovilidad?
Los mitos sobre la electromovilidad en la minería, están más bien relacionados con la calidad de la marca, el origen de producción, la autonomía y la vida útil del producto. Pese a esto, hemos superado barreras y obstáculos, demostrando que los equipos funcionan en el rubro.
Los Protagonistas: Choferes, Pasajeros y Comunidad
—Detrás de la tecnología hay mano de obra local. Los mecánicos tradicionales debieron reinventarse. ¿Cómo vivieron ellos la transición de limpiar grasa de motor a programar el software de una batería de alta tensión?
Hubo una transición importante, pero el personal supo adaptarse y aprender de esta nueva tecnología, además los proveedores siempre han estado capacitando a nuestros trabajadores.
—¿Qué le han dicho sus conductores sobre cómo ha cambiado su propia salud y niveles de estrés al dejar atrás el ruido ensordecedor y las vibraciones constantes del motor diésel?
Claramente han manifestado el cambio favorable en la disminución de ruido y vibración de los equipos, algo que suma en el bienestar laboral.
—Los mineros suben a los buses tras jornadas extenuantes en la mina. ¿Ha notado si el silencio y la comodidad interior cambian el humor de la gente a bordo durante el trayecto de regreso? ¿Recuerda algún comentario que le haya confirmado que el esfuerzo valió la pena?
Hay una valoración importante de parte del usuario, porque la electromovilidad resulta atractiva en muchos aspectos y ellos se sienten parte de esta idea de cambio industrial.
—¿Cómo le explica a sus hijos o a las generaciones más jóvenes a qué se dedica y qué tipo de legado ambiental les está construyendo?
Creo que hay que dejar una huella, de algún modo hay que hacer el esfuerzo. Tener un negocio es una cosa, dejar huella es otra, es generar un mensaje, un impacto positivo en la sociedad y con un propósito. En nuestro caso somos regionalistas y eso nos mueve, ser fiel a nuestras raíces para beneficiar a Atacama.
Jorge Rojas Don “Choche” El Patriarca del Clan
El Cierre: Impacto, Territorio y Futuro
—A nivel global, ¿cuántas toneladas de CO2 proyectan mitigar en los próximos cinco años con su flota actual? ¿Qué políticas públicas o incentivos considera indispensables para acelerar esta adopción en Chile?
Creo que falta apoyo a las empresas chilenas que buscan la transición a la electromovilidad, sin tener un contrato importante que la respalde, por ejemplo se podría beneficiar en una reducción de impuestos a quienes inviertan en energías limpias y cumplan con ciertos requisitos.
—¿Cuál es el siguiente paso tecnológico en la cordillera? ¿Están mirando hacia la conducción autónoma, el hidrógeno verde o la expansión a otras regiones mineras?
Queremos ser punta de lanza en Atacama de la mano de la evolución.
—Hay una paradoja muy potente en su historia: sus buses se mueven gracias al cobre y al litio que esos mismos trabajadores extraen de la tierra de Atacama. Al ver este círculo virtuoso, ¿siente que demostró que la minería verde sí es posible desde las regiones?
Por supuesto, somos una de las regiones mineras más importantes del país, debemos tener acceso a las tecnologías, se debería incentivar más la investigación y así lograríamos mucho más, generando menos impacto ambiental.
—Muchas gracias por su tiempo y por compartir su historia. ¿Hay algo importante que no hayamos tocado y que le gustaría agregar para finalizar?
Falta mayor visualización de las empresas locales en Atacama y mayor atención de las empresas mandantes en Atacama.
Un compromiso con la región: Con esta reflexión sobre la necesidad de potenciar la industria local y abrir paso a tecnologías limpias impulsadas desde el propio territorio, concluye esta conversación con Jorge Rojas Gutiérrez. Un testimonio de que la transición hacia una minería sostenible no es una promesa a futuro, sino una realidad en movimiento en las alturas de Atacama.







