Mujeres e industria: el cambio cultural que avanza  

Marcela Arnaboldi Gerente Personas y Desarrollo Sostenible Sitrans-compressed
  • Históricamente, las mujeres han tenido que enfrentar diversas barreras en industrias que son clave para el país, como el sector logístico, la actividad portuaria o la minería. Jornadas extensas, turnos complejos y una organización del trabajo, cultural y social, poco equitativos, hicieron que estos espacios fueran excluyentes.

Sin embargo, con el paso de los años, este escenario ha ido cambiando. La incorporación progresiva de más mujeres no solo ha cambiado las cifras, sino también la cultura interna de las organizaciones. Cuando aumenta la participación femenina, se fortalecen los entornos de apoyo, la seguridad psicológica y la posibilidad real de desarrollar talento en igualdad de condiciones.

Y ya hemos visto avances muy significativos. El más importante es la equidad en el acceso a las carreras académicas, tanto técnicas como profesionales. En Chile, continuamos avanzando en los porcentajes de participación femenina en diversas carreras universitarias, como ingeniería y otras disciplinas STEM, con un 32% en la actualidad, lo que permitirá a futuro contar con más mujeres profesionales ocupando cargos de liderazgo y posiciones directivas.

Otro progreso clave es el compromiso firme y decidido de muchas empresas por incrementar la participación femenina dentro de sus organizaciones, el cual tiene un doble beneficio: por un lado, aumenta el número de mujeres líderes, lo que mejora el entorno laboral y la calidad del empleo para otras trabajadoras, pero también el que las compañías lo comuniquen abiertamente inspira a más mujeres a visualizarse en esos espacios, incluso en industrias donde tradicionalmente no se habían visto representadas.

Aunque en algunos países se ha debatido sobre la implementación de cuotas de género, como es el caso de la Unión Europea que estableció que sus estados alcancen el 40% de equilibrio de género en sus parlamentos para este 2026, se ha observado que, cuando la cuota se vuelve una obligación rígida, puede generar percepciones injustas o desvalorizar la participación femenina. Por eso, en muchas regiones se está optando por avanzar hacia la equidad de manera natural y sostenida, a medida que las mujeres acceden a más espacios gracias a los cambios culturales y educativos de las últimas décadas.

El desafío pendiente sigue siendo el liderazgo. Aunque hay avances en cargos operativos y profesionales, la brecha en posiciones directivas persiste. Superarla exige tiempo, trayectoria y convicción, más que soluciones rígidas que pueden terminar deslegitimando el mérito.

Hoy existe una oportunidad real. Las empresas están creando condiciones más seguras, con mentorías, políticas de conciliación y una mirada estratégica sobre la diversidad. No es solo una agenda de equidad: es una decisión de futuro y sostenibilidad. El cambio cultural ya comenzó y, esta vez, todo indica que llegó para quedarse.

Marcela Arnaboldi
Gerente de Personas y Desarrollo Sostenible Sitrans

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